La noticia que sacudió a toda la comunidad cumanense dejó a todos sin aliento. Gabriel Alonso Uzhca Chucay, un hombre de 63 años que desapareció hace 72 horas en el sector Guayllanag, fue encontrado sin vida en las turbulentas aguas del río Chimbo. La historia, que parecía un simple caso de desaparición, terminó en un drama más grande y desgarrador de lo que nadie imaginaba.


Desde el domingo 1 de marzo, la familia de Gabriel, conocida por su humildad y trabajo incansable en el campo, inició una desesperada búsqueda. La comunidad unida en un grito de ayuda, compartiendo cada pista, cada rumor, cada esperanza de que “Don Gabriel” reaparecería caminando entre sus senderos favoritos. Pero la suerte les jugó una mala pasada.


El lunes 2, la alerta se convirtió en realidad cruda. Un cuerpo flotando en el río, cerca del barrio Las Fuentes, hizo que los bomberos y las autoridades se movilizaran a toda prisa. Con la misión de rescatar una vida que parecía ya perdida, los héroes de rojo llegaron y confirmaron la peor noticia: era Gabriel Alonso Uzhca, ya sin signos de vida, víctima de un fatídico infarto que le arrebató la existencia en un abrir y cerrar de ojos.


El operativo, llevado a cabo con precisión y respeto, fue un acto de profesionalismo y compromiso. Los bomberos, en una maniobra delicada, recuperaron el cuerpo, que fue trasladado al Centro Forense de Riobamba para la autopsia. Los resultados no dejaron dudas: un infarto agudo de miocardio fue la causa de su muerte, un final trágico que, aunque científicamente explicado, no logra consolar a quienes lo amaban y lloran su pérdida.


Para la comunidad, la muerte de Gabriel no solo representa la desaparición de un vecino, sino la pérdida de un ser querido que dejó huella en todos. Sus restos descansarán en el Cementerio General de Cumandá, donde familiares y amigos le rinden homenaje en silencio, entre lágrimas y recuerdos imborrables. La despedida, más que un acto formal, es un testimonio del amor y la tristeza que embarga a todo un pueblo.


El compromiso del Cuerpo de Bomberos y las instituciones locales fue claro: actuar con responsabilidad, respeto y humanidad en cada paso del proceso. “Somos héroes de rojo, sí, pero también somos humanos”, asegura el Tcrnl. Félix Acosta, jefe del cuerpo bomberil, en un mensaje que encapsula el alma de quienes enfrentan la muerte con valentía y disciplina.


Mientras la comunidad todavía procesa el impacto de esta pérdida, las dudas y el dolor permanecen en el aire. ¿Qué llevó a Gabriel a su trágico final? ¿Fue su salud la única responsable? La ciencia lo explica, pero el corazón aún llora por aquel hombre que, en su sencillez, dejó una huella imborrable en Cumandá.
Así concluye otra historia que revela la fragilidad de la vida y la fuerza del dolor colectivo. Gabriel Alonso Uzhca Chucay, un hombre trabajador, un vecino querido, un ser humano que enfrentó su destino con dignidad, ahora reposa en paz. Pero en los corazones de su comunidad, su recuerdo vive, intacto, como un símbolo de amor, pérdida y esperanza.

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