Lo que debía ser una conmemoración llena de amor, respeto y unión por el Día Internacional de la Mujer, se convirtió en un espectáculo bochornoso de derroche y excesos en la capital chimboracense. La celebración organizada por la Prefectura de Chimborazo liderado po el Ing. Hermel Tayupanda , en Riobamba terminó en un escándalo de proporciones épicas, dejando al descubierto el verdadero rostro de una administración que, lejos de honrar a las mujeres, parece más interesada en gastar el dinero público en fiestas, alcohol y distracciones para sus amigos cercanos.
Un festín de despilfarro en plena vía pública la realidad era otra: un derroche de recursos que superó todos los límites. Según fuentes confiables, miles de dólares del presupuesto destinado al bienestar social y obras públicas se evaporaron en un mar de alcohol,. La ciudadanía, indignada, clama por transparencia pues el dinero que debería haberse invertido en hospitales, escuelas y obras no llega a su destino.
La sombra del contrato camuflado y las alianzas peligrosas
El escándalo se profundiza al conocerse que parte de estos recursos fueron entregados a amigos del prefecto, incluyendo a un contratista con vínculos políticos que, supuestamente enrolado en medios y arrendamientos de radios locales. La evidencia apunta a que, tras esta fiesta, hay un plan orquestado para desviar fondos y beneficiar a un círculo cercano al poder, en un claro acto de corrupción y nepotismo.
El llamado del Presidente de la Republica Daniel Noboa y la ley que busca acabar con el despilfarro , el pasadp miércoles 20 de febrero, el Pleno de la Asamblea Nacional ratificó un proyecto de ley urgente que obliga a los municipios y prefecturas a destinar al menos el 70% de su presupuesto a inversión pública y solo el 30% a gastos corrientes. La medida busca frenar estos saqueos y garantizar que los recursos públicos beneficien realmente a la población, no a los caprichos de unos pocos.
El caso en Riobamba evidencia una vez más cómo las autoridades manipulan los fondos públicos en favor de sus intereses políticos y económicos, dejando a la ciudadanía en la cuerda floja. La pregunta que todos nos hacemos ahora: ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que estos abusos se repitan sin que nadie dé la cara?
La ciudadanía exige respuestas. La justicia debe actuar. Nos merecemos un país libre de corrupción.


