La madrugada de este miercoles quedó marcada en la memoria de los riobambeños por el violento desalojo ocurrido en el Mercado General Dávalos. La acción, ordenada por el alcalde John Vinueza, generó un escenario de caos, daños materiales y heridos, dejando en evidencia las tensiones que atraviesa la ciudad en medio de decisiones polémicas.
Cerca de las 3 de la mañana, decenas de comerciantes y compradores se congregaron en las calles adyacentes al mercado, sorprendidos por la llegada de las fuerzas policiales y unidades antimotines. Sin mediar palabras, los agentes comenzaron a desalojar a los puestos y a las personas, en una operación que muchos califican como desproporcionada y violenta. Los gritos, empujones y el estruendo de objetos volcados al suelo fueron la constante en un episodio que rápidamente se convirtió en tendencia en las redes sociales y en los medios de comunicación locales.
Hasta el momento, se reportan varios heridos, entre ellos comerciantes y transeúntes, algunos de los cuales tuvieron que ser atendidos en centros de salud cercanos. La cifra exacta de lesionados aún no ha sido confirmada por las autoridades, pero las imágenes y testimonios evidencian la magnitud del enfrentamiento.
El motivo de esta medida, según declaraciones del alcalde John Vinueza, responde a la intención de reordenar y modernizar el mercado, además de garantizar la seguridad y el orden en la zona. Sin embargo, los afectados y diversos sectores de la sociedad civil acusan que la forma en que se llevó a cabo el desalojo fue desmedida y careció de diálogo previo, generando una profunda indignación y preocupación por el impacto social y económico que esto implica.
Este episodio pone en evidencia la delicada situación que atraviesan los espacios de comercio en Riobamba y la urgente necesidad de buscar soluciones que prioricen el diálogo y los derechos de los trabajadores y ciudadanos. La comunidad exige respuestas claras y responsables, y un compromiso real por parte de las autoridades para evitar que situaciones como esta vuelvan a repetirse, dejando huellas de división y vulnerabilidad en la ciudad.








