
El régimen de Venezuela ha solicitado formalmente el respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para impulsar programas sociales específicos en vivienda y educación tras los terremotos del pasado 24 de junio que han dejado ya más de 3.300 muertos.
«Hemos activado la Evaluación de las Necesidades Posteriores al Desastre, estimación integral que permitirá identificar las necesidades para la recuperación y reconstrucción del país. Asimismo, solicitamos el apoyo del PNUD con la finalidad de impulsar programas en las áreas de vivienda y educación, así como el programa de formación laboral y empleo para las comunidades afectadas», ha explicado el canciller venezolano, Yván Gil, en un comunicado.
Gil ha mantenido una conversación con el administrador del PNUD, Alexander de Croo, a quien trasladó su agradecimiento por la «disposición» del organismo internacional para «acompañar a Venezuela» tras los terremotos.
«Seguimos avanzando con la cooperación internacional, para respaldar los esfuerzos del Gobierno Nacional en favor de nuestro pueblo y el desarrollo nacional», ha remachado.
Nuevo cargamento de ayuda humanitaria
Las autoridades de Venezuela también han confirmado este 6 de julio de 2026 un nuevo cargamento de 26 toneladas de ayuda humanitaria procedente de Catar, consistente en suministros médicos y medicinas para la atención de los heridos y afectados por los devastadores terremotos.
«En una muestra continua de solidaridad, el Estado de Catar entregó un nuevo cargamento con 26 toneladas de ayuda humanitaria para atender a las personas afectadas por los sismos registrados recientemente en Venezuela», ha informado el Ministerio de Exteriores venezolano, que ha destacado las grandes aportaciones de Doha en medio de la crisis humanitaria.
Caracas ha reivindicado la ayuda enviada por Qatar «desde alimentos e insumos esenciales, hasta un hospital de campaña completamente dotado«. EUROPA PRESS
El pleno del Parlamento Europeo ha guardado un minuto de silencio al inicio de la sesión de este 6 de julio de 2026 en Estrasburgo (Francia), como prueba de respeto y solidaridad por las víctimas que dejaron los terremotos en Venezuela.