
En vísperas del regreso a clases, es fundamental construir una rutina de sueño saludable para niños y adolescentes. Durante las vacaciones, los menores tienden a dormir menos, levantarse a horas irregulares y pasar más tiempo frente a las pantallas, hábitos que conllevan consecuencias dañinas para el desarrollo del cerebro.
Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, los niños en edad preescolar requieren entre 10 y 13 horas de sueño; los de 6 a 12 años, entre 9 y 12 horas; y los adolescentes, de 8 a 10 horas diarias.

Durante los primeros 20 años de vida, el cerebro atraviesa las etapas más intensas de su desarrollo, en las que se forman y consolidan las conexiones neuronales que definirán la capacidad de aprender, regular emociones y adaptarse con el tiempo. De acuerdo con la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), la falta de descanso se asocia con un mayor riesgo de ansiedad, irritabilidad y problemas de conducta.
“Hablar de salud cerebral en la infancia es hablar de hábitos, y el sueño es el más importante de todos. No es una pausa: es un proceso en el que el cerebro se construye a sí mismo. Un niño que duerme mal de forma sostenida está comprometiendo su aprendizaje, su conducta y su desarrollo emocional”, advirtió la Dra. Ana María Cevallos, pediatra de Clínica Internacional.
Los expertos destacan la importancia de mantener un horario constante para no alterar el desarrollo cognitivo. Según un reporte del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE. UU. (NCHS), aunque la mayoría de los niños de 5 a 10 años mantiene una hora fija para acostarse, la cifra cae al 77% en adolescentes de 14 a 17 años, grupo en el que cerca del 15% manifiesta cansancio durante el día.
Por otro lado, resulta prioritario limitar el uso de pantallas por la noche. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics advirtió que el uso de dispositivos en la cama reduce notablemente el tiempo de descanso. Al respecto, la Dra. Cevallos explicó que estas actividades “mantienen al cerebro en estado de alerta y retrasan el inicio del sueño, alterando el reloj biológico”.
¿Cómo cuidar el ciclo de sueño en los niños?
Para cuidar el ciclo de sueño en los niños, los especialistas recomiendan que los padres establezcan un horario fijo para que los menores se acuesten y se levanten, permitiendo una variación máxima de una hora. Asimismo, es fundamental restringir el uso de dispositivos electrónicos (especialmente videojuegos) dentro de la cama, además de fomentar la actividad física y la exposición a la luz natural durante el día.
Con el fin de evitar cambios abruptos al volver a las aulas, es indispensable que los estudiantes retomen gradualmente los horarios escolares a lo largo de la última semana de vacaciones.
«Cuando un niño duerme mal de forma sostenida, el cerebro lo manifiesta: está más irritable, le cuesta concentrarse y rinde menos. Si los padres observan somnolencia excesiva durante el día, dificultad persistente para conciliar el sueño o ronquidos frecuentes, es recomendable una evaluación neurológica, porque detrás de un mal dormir puede haber un trastorno del sueño tratable», añade la Dra. Cevallos.