Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge desarrolló un modelo de inteligencia artificial (IA) capaz de predecir el sexo de embriones creados mediante fertilización in vitro (FIV) con mayor precisión que especialistas humanos, según un estudio reciente.

La investigación analizó 515 videos de embriones en etapas muy tempranas de desarrollo, apenas días después de la fertilización del óvulo, cuando solo son un conjunto de células observadas bajo microscopio.

IA versus expertos

Los científicos entrenaron un algoritmo para detectar diferencias sutiles entre embriones masculinos y femeninos. Posteriormente compararon el desempeño del modelo con el de tres expertos humanos.

Mientras que los especialistas acertaron en un 46 % de los casos —una cifra cercana al azar—, el sistema de inteligencia artificial logró una precisión promedio del 61 %, identificando patrones invisibles al ojo humano.


Según la autora principal del estudio, la profesora Magdalena Zernicka-Goetz, podrían comenzar a surgir diferencias relacionadas con el sexo alrededor del tercer día de desarrollo embrionario.

¿Por qué es relevante?

Actualmente, el sexo del bebé suele conocerse alrededor de la semana 20 de embarazo mediante ecografías. Existen métodos más tempranos, como análisis de sangre o biopsias, pero estos pueden ser invasivos y conllevan riesgos.

El estudio sugiere que, en el futuro, herramientas basadas en inteligencia artificial podrían analizar imágenes embrionarias de forma no invasiva para detectar diferencias tempranas.

Además, comprender las variaciones relacionadas con el sexo en etapas iniciales podría ayudar a explicar por qué algunos embriones no se desarrollan adecuadamente.

“Nuestros hallazgos abren la posibilidad de una herramienta de detección temprana y no invasiva que podría ayudar a identificar y abordar anomalías del desarrollo”, señaló la investigadora.

Uso creciente de la IA en medicina

La inteligencia artificial ya se utiliza en distintos campos de la medicina, especialmente en la interpretación de imágenes médicas como mamografías y estudios pulmonares, donde ha demostrado ser más rápida y, en algunos casos, más sensible que los humanos.

Los investigadores subrayan que, aunque los resultados son prometedores, la tecnología aún requiere mayor validación antes de ser aplicada de forma generalizada en clínicas de fertilidad.

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