El Foro Económico Mundial, en uno de sus más recientes análisis, describe un fenómeno común en países como Ecuador, donde jóvenes eligen carreras guiados por pasión, visibilidad o influencia social, más que por datos del mercado laboral.
La brecha entre lo que estudian los jóvenes y lo que realmente necesita la economía se ha convertido en un problema estructural, con efectos directos en el desempleo juvenil, la productividad y la competitividad del país.
Según datos procesados y analizados por la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), en enero de 2026, solo el 32,9% de jóvenes (664.720 Aproximadamente) entre 18 y 29 años, cuenta con empleo adecuado o pleno en Ecuador. Es decir, ganan al menos $482 al mes y trabajan 8 horas diarias.
La Población Económicamente Activa (PEA) juvenil se compone de 2’018.671 personas en enero de 2026. Esto quiere decir que más de 1,35 millones de jóvenes en Ecuador (67% del total) están o desempleados o en la informalidad.
Aspiraciones juveniles desconectadas de la economía real en Ecuador
El Foro Económico Mundial revela que los jóvenes prefieren carreras visibles, creativas, deportivas, de belleza, mientras sectores estratégicos como energía, logística o manufactura quedan desatendidos. En Ecuador ocurre lo mismo, pero con mayor intensidad.
Carreras más demandadas por jóvenes ecuatorianos:
- Psicología
- Derecho
- Comunicación
- Administración
- Educación
- Artes, deportes y bienestar
Carreras con baja demanda estudiantil pero alta demanda laboral:
- Técnicos industriales
- Electricidad y mecánica
- Logística y transporte
- Manufactura
- Programación y análisis de datos
- Agroindustria
- Mantenimiento y operación técnica
El resultado es un mercado laboral saturado en unas áreas y desabastecido en otras. Estudios de la Universidad Nacional de Loja confirman que la oferta académica no está alineada con las necesidades del sector productivo, lo que reduce la empleabilidad juvenil y limita el crecimiento económico.
Orientación vocacional insuficiente: decisiones laborales basadas en percepciones, no en datos
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, solo el 17% de estudiantes recibe orientación profesional formal y efectiva:
- La orientación vocacional es tardía, desigual y poco especializada.
- La mayoría de los jóvenes decide su carrera influido por familia, amigos o redes sociales, no por información laboral.
- Las instituciones educativas carecen de datos actualizados sobre salarios, demanda laboral y habilidades emergentes.
Esto provoca que miles de jóvenes elijan carreras sin conocer sus perspectivas reales de empleo, repitiendo un patrón que el Foro Económico Mundial identifica como un riesgo económico de largo plazo.
La IA y el futuro del trabajo: una conversación ausente en Ecuador
El Foro Económico Mundial advierte que la inteligencia artificial está ausente en las conversaciones escolares sobre carreras. En Ecuador, la situación es aún más marcada:
- La alfabetización digital es desigual.
- La IA no forma parte de la orientación vocacional.
- Las universidades avanzan sin coordinación nacional.
- Los jóvenes desconocen qué habilidades serán críticas en los próximos 5 a 10 años.
“Esto es especialmente grave porque los empleos de entrada, los que ocupan los jóvenes, son los más expuestos a la automatización”, acotó Andrés Rodríguez, economista.
La experiencia laboral: una oportunidad perdida
El Foro Económico Mundial señala que casi la mitad de los jóvenes no consigue pasantías. En Ecuador, la situación es la siguiente:
- El 45% de jóvenes no accede a su primer empleo por falta de experiencia.
- Las empresas ofrecen pocas pasantías o prácticas reales.
- Los sectores estratégicos, como industria, logística, energía, tienen baja visibilidad para los jóvenes.
Sin experiencia temprana, los jóvenes no pueden conectar sus intereses con oportunidades reales, lo que aumenta el riesgo de desempleo o subempleo.
Impacto económico en Ecuador: un país que no forma el talento que necesita
El desajuste entre educación y economía tiene efectos directos en la economía ecuatoriana:
- Menor productividad: sectores clave no encuentran talento técnico.
- Mayor informalidad: profesionales terminan en trabajos no relacionados.
- Fuga de cerebros: jóvenes capacitados emigran ante la falta de oportunidades.
- Estancamiento industrial: sin técnicos ni especialistas, la industria no crece.
- Mayor gasto público: más programas de subsidios o bonos, muchos de ellos temporales, para paliar la falta de empleo formal.
Ecuador no solo enfrenta un problema educativo: enfrenta un problema económico que compromete su competitividad futura.
Qué debe cambiar en Ecuador: un nuevo pacto educativo-laboral
Las recomendaciones del Foro Económico Mundial son plenamente aplicables al Ecuador:
- Iniciar la orientación vocacional desde edades más tempranas.
- Tratar la orientación profesional como infraestructura, no como un servicio opcional.
- Integrar IA y alfabetización digital en la educación media y superior.
- Alinear la oferta académica con sectores estratégicos mediante incentivos y cupos.
- Expandir pasantías y empleos de verano con participación empresarial.
- Revalorizar la educación técnica y tecnológica, hoy subestimada pero altamente demandada.
“El país no puede seguir formando profesionales para un mercado laboral que no existe. La evidencia es clara: las aspiraciones juveniles, la oferta académica y la estructura productiva están desalineadas, y esto está frenando el desarrollo económico”, concluyó Rodríguez. (JS)