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Guaranda, Bolívar – La tranquilidad del cantón de Guaranda se ha visto alterada en las últimas semanas tras la colocación de seis radares preventivos en diferentes puntos de la red vial del cantón. La noticia fue anunciada POR SU FACEBOOK nada ético y profesional de su equipo de comunicación de el alcalde, Dr. Inty Yumbay, quien aseguró que estos dispositivos no generarán multas ni sanciones, sino que tienen un propósito exclusivamente preventivo y de concienciación.

“Queremos que los conductores respeten los límites de velocidad y que la ciudadanía tome conciencia de la importancia de la seguridad vial”, afirmó el Burgomaestre en conferencia de prensa. Sin embargo, esta explicación ha levantado suspicacias entre diversos sectores sociales y expertos en política pública, quienes cuestionan si detrás de estos radares hay un interés genuino por la seguridad o si, por el contrario, existe un negociado oculto.

¿Qué hay detrás de los radares?

Desde que se instalaron, las voces críticas han comenzado a circular en las calles y en redes sociales, sugiriendo que estos dispositivos podrían ser un paso previo para la imposición de sanciones económicas en un futuro cercano, o incluso, un mecanismo para lucrar con las multas, en caso de que alguna vez se decida activar el sistema sancionador.

“Es muy fácil decir que no van a multar, pero ¿qué garantiza que en el futuro no cambien de opinión? La historia nos ha enseñado que en muchas localidades, los radares terminan siendo una fuente de ingreso para las arcas municipales”, comentó un conductor anónimo que prefirió no ser identificado.

¿El turismo se verá afectado?

Otra preocupación que surge en el ambiente local es el posible impacto en el turismo, especialmente en un cantón que cuenta con atractivos naturales y culturales que buscan atraer visitantes. La preocupación es que, si los radares se convierten en una herramienta para recaudar dinero en forma de multas, esto podría ahuyentar a los turistas, como ocurrió en ciudades como Ambato, donde la percepción de excesiva vigilancia y multas elevadas generó rechazo y una disminución en el turismo.

“¿Vamos a espantar a los pocos turistas que vienen a Guaranda con medidas que parecen más un negocio que una iniciativa de seguridad?”, cuestiona un comerciante local.

El contexto y las dudas

La instalación de estos radares en Guaranda llega en un momento en el que la seguridad vial y la percepción de justicia en las acciones gubernamentales están en el centro del debate público. La promesa del alcalde Yumbay de que no habrá sanciones oficiales puede calmar las aguas momentáneamente, pero las dudas persisten.

¿Será que estos radares solo buscan mejorar la seguridad y la prevención, o hay un interés oculto que busca aprovecharse de la situación? La ciudadanía y los expertos esperan respuestas claras y transparentes antes de aceptar que estos dispositivos sean solo un instrumento de concienciación.

Por ahora, en Guaranda, la polémica está servida y el tiempo dirá si estas medidas preventivas terminan siendo un paso hacia una verdadera mejora en la seguridad vial o simplemente un nuevo capítulo en el negociado que siempre rodea a las instituciones públicas en su afán de obtener beneficios económicos.

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