
Fiscalía convocó para el 18 de marzo a la audiencia de formulación de cargos, por el delito de desaparición involuntaria, a los tres sospechosos del crimen del ingeniero de sonido Héctor Enríquez.
El joven tenía 27 años y era oriundo de Otavalo. Fue reportado como desaparecido el 18 de febrero de 2026. Lo último que se supo de él fue que se dirigía en su camioneta a Calderón, en el norte de Quito, para arreglar unos parlantes.
Los sospechosos
Mientras se realizaban las labores de búsqueda de Enríquez, la policía detuvo a Julio Cuenca, César Estrella y Yismary Zambrano en el centro de Buena Fe, en la provincia de Los Ríos. Ellos habrían dejado la camioneta de la víctima dentro de un taller mecánico.
En un inicio se los procesó por el delito de receptación, pero luego de que el 25 de febrero fuera hallado el cuerpo sin vida del ingeniero, a unos 20 metros de profundidad de una quebrada de la vía Alóag-Santo Domingo, se abrió una nueva investigación judicial, cuyo fase procesal arrancará con la próxima diligencia.

Pelea en el night club
Nuestro medio accedió a parte de la información que consta en el expediente del caso. Las pericias determinaron que Enríquez habría tenido un altercado dentro de un night club ubicado en el sector La Concepción, entre las avenidas Amazonas y La Prensa, en el norte de la capital.
Según las primeras indagaciones, el padre del ingeniero se contactó con uno de los técnicos con los que su hijo repararía los parlantes, para conocer sobre cuál fue su rumbo. Este le habría dicho que luego de realizar el trabajo tomaron bebidas alcohólicas en el taller de reparación durante varias horas y posterior a eso, a las 22:00, se dirigieron a un cabaré para seguir compartiendo.
En este lugar, Enríquez supuestamente tuvo un altercado y los encargados lo obligaron a salir del establecimiento. El guardia de los parqueaderos habría acompañado a Enríquez hasta su camioneta y este último se habría retirado.
Desenlace fatal
Con el cadáver de la víctima y los tres detenidos tras las rejas, los investigadores continuaron con las indagaciones e interrogaron a dos hermanos con los que el ingeniero, al parecer, bebió en el taller técnico y se fue al chongo.

Uno de estos, según las versiones recabadas por los investigadores, contó que su ñaño tuvo un inconveniente con una trabajadora sexual y lo habrían sacado por revoltoso. Minutos después, Enríquez habría tenido un problema con dos sexoservidoras y también habría insultado a los administradores del establecimiento.

Por esta razón, al parecer, lo sacaron y, de acuerdo a lo que consta en las grabaciones de las cámaras de seguridad de un local aledaño, el ingeniero salió a las 23:28 hacia la calle Logroño, en dirección al oriente, a la avenida Amazonas.
Los agentes hablaron con el administrador del centro nocturno para tener más detalles de esa noche. Él les habría indicado que recordaba a Enríquez porque aquella ocasión supuestamente se puso grosero con él.
Más grabaciones revisadas
Los policías siguieron la ruta que habría tomado la víctima, mediante las grabaciones de las cámaras de seguridad de locales ubicados en un tramo de la Panamericana Norte. Así se determinó que Enríquez pretendía salir de la ciudad. Pero cuando pidieron el video del peaje de Oyacoto, no se vio que la camioneta pasara por ahí.

La hipótesis que se baraja en este punto es que el joven tal vez decidió quedarse a un costado de la vía descansando, dentro del vehículo, y probablemente allí sufrió el robo por parte de los dos sujetos y la mujer que están procesados.