Una vez más, CD Olmedo sufre una derrota que refleja las malas decisiones y la falta de rumbo de la gestión actual. La reciente caída ante Sonorama FC por 3-1 evidencia un equipo que, a pesar de su historia, hoy navega en la mediocridad.


El grave error de dejar ir a jugadores que, aunque no eran figuras estelares, tenían el nivel para competir con dignidad en la Segunda Categoría, ha sido una de las principales causas de esta crisis. La falta de visión, la resistencia al cambio y la negativa a escuchar sugerencias han llevado al club a un punto crítico, donde ni siquiera puede mantener una competencia digna en el torneo provincial.


Lo más preocupante es la ausencia de una reacción concreta por parte de los dirigentes y la apatía de la afición, que ve cómo su equipo se diluye en el olvido. La falta de decisiones de fondo y el desinterés general solo profundizan la problemática.


Que termine pronto este 2026. Quizá, solo así, la hinchada pueda respirar un poco más tranquila después de un año marcado por derrotas y desencantos. La esperanza de un cambio real aún permanece, pero el tiempo apremia.

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